CARACTERÍSTICAS DE UNA FIESTA

La Fiesta de Moros y Cristianos de la ciudad de Murcia tiene la importancia de la base en la que se apoya: la Historia, ya que en ella se recrea tanto la fundación de la ciudad de Murcia, acaecida el día 21 de abril del año 831, como el momento histórico en que la Región - en el año 1243, mediante el Tratado de Alcaraz - pasó a ser protectorado castellano cuando aún Alfonso (que reinó como Alfonso X y posteriormente fue apodado “El Sabio”) era Infante.

Cuidando esa base histórica, se ha procurado que las denominaciones de los distintos Grupos Festeros sean representativas siempre de la época que se evoca, por ejemplo Mudéjares, Almorávides de Mursiya, Moros Almohades, Órdenes religiosas como las de Los Caballeros Templarios, de Santiago, de San Juan de Jerusalem, Caballeros y Damas de Nuestra Sra. de la Arrixaca y en muchas ocasiones, además, que su vinculación con Murcia como personajes históricos sea relevante, por ejemplo Ibn Arabí, Abd-al-rahman II, Ibn Mardanis, Ibn Iyyad, Abu-l-Abbas, Jaime I, el Conquistador, Infante Don Juan Manuel, Huestes de Fernando III.

También los atuendos se ha intentado que sean concordantes con el medievo hispánico, evitando por completo los trajes anacrónicos (como los de contrabandistas, estudiantes, tercios de Flandes, etc.) que en otras Fiestas se ven.

Dentro del fundamento festero tradicional hay que destacar las dos magníficas Embajadas que, como férreas columnas, sustentan la Fiesta. Ambas se deben a la rica creatividad de un Festero de pro, que nos ha abandonado prematuramente, Juan José Capel. La Embajada Mora, denominada de la Fundación de la Ciudad de Murcia, que se celebra el domingo y que da lugar a la reimplantación de esta Fiesta, convirtiendo a nuestra ciudad en “Patrona” del Festejo. El lunes se representa la Embajada Cristiana o de la Entrega de Llaves, en la que el Infante Alfonso recibe la ciudad con carácter de vasallaje de manos del Rey Aben-Hud. Ambas tienen un tratamiento de representación teatral en el marco incomparable de la plaza de Belluga al amparo de la magnífica fachada catedralicia y del señorial palacio episcopal.

Estas representaciones llegan al público con mucha facilidad y, gracias precisamente a este festejo, se ha conseguido acercar ese tiempo que se rememora al pueblo, quien se ha familiarizado ya con estos personajes y hechos históricos.
Tiene también nuestra Fiesta otras características propias que la diferencian de las de otras poblaciones, así, es de destacar que posiblemente sea la única en la que no se representa batalla entre los dos bandos, Moro y Cristiano, porque no hubo en ese momento histórico.

Por lo general las poblaciones presentan un único estilo en todas la representaciones de los distintos Grupos que componen su festejo, en tanto que Murcia, al reponerse en la última parte del siglo XX, tiene influencias de otras poblaciones como Alcoy, Caravaca de la Cruz, Orihuela, etc., influencias que se han personalizado y que dan variedad y riqueza a nuestras Fiestas.

Es común en estas manifestaciones lúdicas, pero merece la pena reseñarlo y destacar que la participación sea de todos los miembros que componen la familia, así están desde los abuelos a los nietos, todas las edades participan a la vez.
Igualmente, la presencia de la mujer en la Fiesta murciana es notable. Precisamente por haberse reiniciado hace menos de veinticinco años, ha seguido la realidad de la sociedad en la que la mujer forma parte activa de ella en clara contraposición con otras poblaciones que impiden o limitan la presencia femenina como festeras de hecho y de derecho por mantener una tradición típicamente masculina.

Ante el próximo 25 aniversario (2008) y entendiendo que el festejo está bien construido, especialmente en sus raíces y en los “tabiques” que se le han ido añadiendo, el objetivo principal es el mantenimiento de lo que hay y la mejora de las “estructuras”. Se pretende cuidar con esmero la incorporación de los jóvenes que han de ser los relevos para seguir adelante con la empresa y tratar de dar a Murcia la posibilidad de tener una de las mejores fiestas de rememoranza medieval que nuestra ciudad, a la cual está dedicado este festejo, se merece.

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