LAS FIESTAS DE MOROS Y CRISTIANOS EN LA CIUDAD DE MURCIA. (SIGLOS XV-XX)

Ricardo Montes Bernárdez

INTRODUCCIÓN

El deseo de castellanos y catalano-aragoneses por extender su influencia al Levante y Sur peninsular llegó a ser realidad pero, tras numerosas batallas, avances y retrocesos, alegrías alternadas con el dolor de las razzías, los secuestros, escaseces y penalidades.  Tan alto costo debió impulsar a las tropas de Jaime I y de Alfonso X a querer conmemorar, pasado el tiempo, sus victorias, entre ellas la reconquista de Murcia acaecida en 1266.

Es muy posible que en sus comienzos no fuesen más que unos simples desfiles de tropas con Misa y procesión en honor de la patrona, pero con el correr del tiempo, se les fueron añadiendo otros elementos hasta convertirse en una especie de representación teatral de la lucha entre moros y cristianos.  Es el caso de lo acaecido en julio de 1309 en Ceuta, para conmemorar la toma de la ciudad en mayo por parte de las tropas catalano-aragonesas y la onomástica del rey, con batalla simulada de moros y cristianos.  Este proceso debió ser muy similar en todo el Levante, por lo que hallar el año exacto y el pueblo concreto donde se originaron este tipo de celebraciones es tarea poco menos que imposible y el esfuerzo, carente de sentido.

Pese a las profundas raíces históricas de la fiesta, llama la atención las escasas investigaciones y publicaciones existentes al respecto a fecha de hoy. De modo que como este fenómeno debió ser común a muchas poblaciones de Murcia, con el presente estudio sólo pretendemos realizar un primer tanteo de aproximación a la interesante tarea que puede representar este tipo de investigación.

LA FIESTA DURANTE LOS SIGLOS XV AL XVIII

Las Actas capitulares de la ciudad fechadas en marzo de 1426 aportan un interesante dato. Con motivo de la fiesta de aniversario del rey Juan II, se organizó una celebración, que se repetiría en diversas ocasiones, durante la primera mitad del siglo XV, en las que se incluyeron pasacalles con músicos y pendones “junto a los cuales desfilaba un cuantioso número de juglares, moros y cristianos”. Por cierto que estos moros no eran sino moriscos procedentes del Valle de Ricote que cobraban por su participación , viniendo en ocasiones otros moriscos de Lorquí.

El 17 de marzo de 1452 Alfonso Fajardo dirigía las tropas cristianas del Valle del Guadalentín para hacer frente a las granadinas comandadas por Abibdar.  La victoria se inclinó del lado cristiano con 800 bajas del lado moro y 400 prisioneros.  En agradecimiento, el Concejo de Murcia decidió nombrar al santo de ese día, San Patricio, patrono de la ciudad y del Reino ordenando festejos en su honor.  Estos consistían en una función religiosa y el desfile de niños con banderas y lanzas de caña.  El dato queda completado gracias a las actas capitulares de la ciudad fechadas en marzo de 1495 en las que se especifica que: “los muchachos vayan vestidos de moros, como se solía hacer”.

En marzo de 1510 el propio Concejo se quejaba de que desde 1507 esta procesión conmemorativa ya no se celebraba y, decidido a rescatar esta tradición con más de medio siglo de existencia, determinaba aportar el presupuesto necesario.  Como vemos, hasta ese momento no se trataba de escenificaciones, sino de un mero desfile.  El lunes 5 de diciembre de 1541, a las 6 de la tarde –según Cascales-, entraba en la ciudad Carlos I, siendo recibido por Francisco de Molina, Andrés Dávalos, Luis y Esteban Pacheco, el deán Sebastián Clavijo, etc.  Así, ante las autoridades locales el rey juraba guardar las costumbres y usos de la ciudad, tras este acto se celebró en su honor una danza de moros y cristianos.

Será la segunda mitad del siglo XVI la que aporte otras innovaciones.  Estas llegaron de la mano de Ginés Pérez de la Chica, conocido como Pérez de Hita, zapatero, historiador, poeta y esmerado organizador de las fiestas del Corpus en la ciudad de Murcia hacia finales de siglo.  Sus montajes, muy populares y del gusto del Concejo, se enriquecieron con la inclusión en los desfiles de gigantes que representaban personajes anónimos pero alusivos al tema como: un sultán, una sultana, un rey negro..., y la incorporación de gitanos danzarines, moriscos, trompetas y maceros.  Existe al respecto un magnífico estudio (Muñoz; Guirao:1987) cuya consulta recomendamos.  Luego llegaron danzas y premios obtenidos incluyendo los de Abanilla en 1591.  Pero cinco años antes, en 1586, ya había logrado del Concejo murciano la aprobación de una “fiesta de moros y cristianos  para el día de Santiago” .

También existe alguna referencia de las fiestas que tratamos en el Siglo XVII.  En 1579 los agustinos abandonaban a su suerte la ermita de San Sebastián instalándose en la de Nuestra Señora de la Arrixaca.  Vinculada a ellos se fundó en 1600 la Cofradía de Jesús Nazareno.  Cuando ésta recibió en 1602 la bula pontificia, para celebrarlo se organizó una corrida de toros y una fiesta de moros y cristianos.

En el S. XVIII, con motivo del nacimiento de los gemelos Carlos y Felipe, hijos de la princesa de Asturias, la ciudad de Murcia celebró los días 26, 27 y 28 de enero de 1784 unos festejos a cuyo propósito escribía el presbítero Ripá que sobre un tablado dispuesto en el Arenal, una comparsa, vestida de moros, fingía una reñida batalla cada una de aquellas tres tardes.  Se trataba del popular “juego de la espada” que según parece se representaba con destreza, gusto y tretas muy particulares.  En la plaza de San Juan los tejedores de lienzo  levantaron incluso un castillo y se organizaron una serie de cabalgatas en las que participaban todos los gremios.  Los alarifes, caldereros y pasamaneros se disfrazaban de musulmanes, en tanto que los panaderos y talabarteros lo hacían de turcos.

No tenemos ninguna constancia de que en el siglo XIX se celebrara en la ciudad de Murcia ningún evento relacionado con fiestas de moros y cristianos, aunque este tipo de festejos eran bien conocidos por las visitas que los murcianos hacían a los pueblos de Alicante, así como por algunas noticias de prensa.  También en más de una ocasión bandas de música murcianas fueron contratadas para tocar en los desfiles alicantinos.  Fue el caso de la banda de la Casa de Misericordia que, en abril de 1885, marchó  a Villena para actuar  durante tres días en sus fiestas de moros y cristianos.

Otra fecha sobre Murcia, relativa al tema, se remonta curiosamente a 1243 cuando la Región, mediante el Tratado de Alcaraz, pasó a ser protectorado castellano aunque las plazas de Lorca, Cartagena y Mula tuvieron que ser sometidas por las armas cuando aún Alfonso era sólo infante.  Pues bien, en el siglo XX se decidió celebrar éste acontecimiento con una procesión de la Virgen de la Arrixaca con objeto de conmemorar el VII centenario de la reconquista de Murcia.  Estas fiestas alfonsinas incluían también un desfile con hábitos de moros y cristianos.  La prensa del momento se volcó en el evento que tuvo lugar la tarde del sábado 1 de mayo de 1943, estando ligada a la Virgen de la Arrixaca.  El tema fue comentado y descrito, entre otras plumas, por las de José Pérez Mateos, Nicolás Ortega Pagán y Andrés Sobejano que llenaron páginas y páginas de La Verdad  con la historia de Alfonso X, la reconquista, la Virgen, origen y avatares.

El citado día, a las tres de la tarde, Murcia se cerró al tráfico y todos los balcones y calles, desde San Andrés a la Catedral, se adornaron y engalanaron.  A las siete de la tarde, el alcalde salió de la iglesia con el Pendón Real, al tiempo que el orfeón Fernández Caballero entonaba una cantiga, acto que repetiría al llegar el cortejo a la plaza de Belluga.  El desfile, con cientos de personas, estuvo compuesto por una huestes  cristianas acompañadas por bandas de timbaleros, clarines, trompeteros, palafreneros, ballesteros, lanceros, mesnadas con mazas, pajes, caballeros y guerreros.  Tras ellos desfilaron los moros.  Un tercer grupo estaba compuesto por hombres de leyes, damas, pajes, clero y la carroza de la Virgen de la Arrixaca.  Cerraban el cortejo decenas de asociaciones religiosas, militares e incluso el propio Ministro de Educación Nacional, Ibáñez Martín.  En esos días se proyectó también la construcción de un monumento dedicado a la memoria de Alfonso X y se celebraron concursos de carteles alusivos al tema.

RECUPERACIÓN DE LA FIESTA. MURCIA

La fiesta de moros y cristianos de Murcia nace como tal en el año 1983, pero su gestación se produjo en 1981 con motivo de los actos conmemorativos de la Fundación de Murcia, acontecimiento sucedido el 21 de abril del año 831 y que fue celebrado gracias a los esfuerzos de la sección de Murcia de la Asociación de Amigos de los Castillos en colaboración con la Defensa del Patrimonio de la Región de Murcia. Lograron interesar a diversos Organismos de la Administración para conseguir una fiesta digna –el cumpleaños de la ciudad-, lo que ciertamente se consiguió.

El año 1982 desfilaron los moros y cristianos de Orihuela y dado el beneplácito de los murcianos, se pidió con insistencia que en años sucesivos esta fiesta perdurara.  En junio de 1983 se creó la Asociación de Fiestas y ese mismo año, en el mes de septiembre, dieron comienzo los desfiles propios.

Cinco fueron los Grupos fundadores de esta Asociación: Mudéjares, Abderramán II, Ib-Arabí, Aben-Mardenix, por el bando moro y los Caballeros del Temple, por el cristiano.  En ese primer desfile del año 1983 se recibió el apoyo de grupos procedentes de Abanilla y Orihuela.
 

FUENTES DOCUMENTALES

MANUSCRITAS

ARCHIVO MUNICIPAL DE MURCIA: Actas Capitulares: 07-03-1426. Legajo 2383. Cuentas de Propios. Fiestas del Corpus Christi (14-06-1586).

IMPRESAS PRENSA

Provincias de Levante:2-05-1902
El Tiempo:3-05-1921
Diario de Murcia:4-05-1881;11 y 15-04-1885;9-04-1891;23-04-1893.
El Liberal:6-05-1932.
La Verdad:1, 2, 3, y 4 de mayo de 1943;09-09-1944;19 al 26 de noviembre de 1944.

BIBLIOGRAFÍA

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