RELACIÓN DE SOCIOS FUNDADORES

Porque son fundadoras, porque siguen en el Grupo, porque son dos luchadoras natas y mientras ellas estén aquí los Templarios de Murcia seguirán existiendo, porque son la esencia real de este grupo:

Mª del Pilar De las Heras Turleque
Asunción Nicolás Barquero

Porque él fue el promotor y creador del Cuartel de Los Caballeros del Temple de Murcia y Presidente de Honor del mismo. Porque aunque ahora luce otra tan digna cruz sobre su pecho, sabemos que en el corazón lleva con todo orgullo la cruz del Temple:

Antonio Vallelado Yustos

Porque también son Grupos Fundadores de estas Fiestas y saben de las dificultades que se han pasado y de las “narices” que se han tenido que echar para sacarla adelante:

Cabila Abderramán II
Cabila Aben Mardenix
Cabila Ibn Arabi
Cabila Mudéjares

Porque han sido socios fundadores de Los Templarios de Murcia:

José Manuel Moya Fernández
Antonio Lillo Moreno
Miguel Tarín Sánchez
Rafael Parra Carrión
Fernando Pascual Carpe
José Díaz Núñez
Ramón Fernández Martínez
Antonio Murcia Carrilero
Antonio De Béjar Martínez
Eugenio Jesús Beltrán Peral
Ángel Cases Fernández
Paquita Beltrán Peral
Piedad Dueñas Rica

Hace ahora veinte años, en septiembre de 1983, unos cuantos locos, que no sabían lo que estaban haciendo, se contagiaron dentro del ambientillo que habían conocido, en el que se hablaba de moros y cristianos, y se lanzaron a la calle a hacer una representación de estos festejos que, por primera vez, se iba a promover en Murcia.
Pero aquello les gustaba, algunos ya eran amigos de antes, otros se fueron haciendo con el trato. Lo que sí es verdad es que se tomó aquello como una empresa que había que llevar a buen puerto y se consiguió.
Hubo Cena Medieval, a la que algunos llegaron tarde porque había que ir primero al partido del Real Murcia y vestirse como se pudiera, porque aquellos trajes, que nunca se habían puesto antes, resultaban complicadísimos, aunque cuando llegaron a Murcia, a la calle Cigarral, procedentes de Villena, resultó el acontecimiento una gran fiesta. En el Ayuntamiento las dos niñas del grupo (que por cierto estaban preciosas) no querían soltar la capa del Conde Teodorico por miedo a que por su avanzada edad se cayese al suelo.
Se habían hecho ensayos de desfile con una escoba para guardar la línea de la escuadra y llegó el desfile por la Gran Vía y antes de empezar los nervios se apoderaron, especialmente de las mujeres (que lucían su vistoso traje amarillo y negro que habían comprado en Elda) y que fueron templados con unos traguillos de ponche que les facilitó un templario entregado. Alguno saludando se dio la vuelta en la fila y cuando ésta arrancó salió andando en sentido contrario.
Los músicos que acompañaban al grupo fueron denominados como “los popeyes” por los gorritos que llevaban. Se pretendió empezar el desfile cuando todos los que iban a participar estuvieran ya formados en el lugar que les correspondía. Se hizo amago de arremeter con la espada contra unos muchachos vestidos de moros que estaban sentados en la Gran Vía y que se levantaron corriendo.
Está claro que se desconocía la Fiesta, pero la Fiesta caló en el Grupo y a partir de entonces se tomó muy en serio el ir aprendiendo a hacerlo todo bien. Pero al rememorar aquel primer año, a todos los que en él participaron es seguro que se les va a remover algo dentro y van a rememorar un tiempo de ilusión, alegría, buen compañerismo, cariño, osadía por atreverse a hacer todo por un grupo de amigos. Tantos sentimientos a la vez, pero todos tan entrañables y positivos… No se han personalizado las anécdotas, pero cada uno conoce las suyas y es seguro que pueden aportar muchas más.
Únicamente queremos esta noche recordar aquel año, y agradecer a los que fundaron los Templarios de Murcia su arrojo al hacerlo, porque gracias a ellos estamos aquí. Agradecemos la compañía de los que han podido venir y, por supuesto también la asistencia de los presidentes de las cuatro cábilas moras que también fueron fundadoras de la Fiesta y a las que damos nuestra más sincera enhorabuena por sus veinte años de existencia.
Levantemos nuestra copa y brindemos todos juntos por Los Templarios de Murcia, por nuestras Fiestas de Moros y Cristianos.
Septiembre, 2003 .

 

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